Quim Junyent, ya con contrato con el Almería, demostró su calidad de director de juego en el estreno europeo. El jugador catalán ofreció un recital de ritmo, pausa y llegada, marcando además un gol. Con total libertad de movimientos, actuó desde la izquierda pero también se reinventó como delantero centro en la segunda mitad, evidenciando su versatilidad.
Otro nombre propio para el Almería fue Morante, delantero del Real Betis e hijo del célebre torero sevillano. Firmó un doblete y demostró su capacidad para rendir como referencia ofensiva partiendo desde la banda. Su verticalidad, decisión y disparo lo convierten en un activo valioso, y el club almeriense ya contempla una posible cesión.
Junyent fue el faro de España, controlando todas las fases del juego, pidiendo el balón, marcando los tiempos y eligiendo siempre la mejor solución. Su ambidiestría le permitió jugar por dentro como mediocentro y por fuera como extremo profundo, anotando el primer gol y una vaselina espectacular para el quinto.
Morante aportó la dinamita al ataque español. Su lectura del área, agresividad hacia portería y facilidad para finalizar le permitieron marcar dos goles. El Almería lo tiene controlado, viendo en él un cedido con hambre y gol para su proyecto, mientras el Betis lo tiene atado hasta 2028.
El Europeo Sub-19 sirve como escaparate para el Almería, que ya tiene asegurado a Junyent y añade a Morante a su lista de deseos. La juventud, versatilidad y rendimiento inmediato son claves para el club rojiblanco, que se posiciona en el mercado de verano mirando hacia la Primera División.




