La investigación se inició tras la denuncia presentada por la víctima, quien detectó la desaparición progresiva de objetos de valor de su dormitorio. La afectada señaló que, durante el periodo en el que se produjeron los hechos, la ahora detenida acudía regularmente a su vivienda para realizar labores de asistencia social a través de una empresa del sector.
Entre los efectos sustraídos se encontraban pulseras, cadenas, colgantes y anillos, piezas que poseían un importante valor sentimental para la propietaria. Las sospechas se intensificaron cuando la empleada localizó supuestamente una de las joyas desaparecidas en un lugar de la casa que ya había sido inspeccionado previamente por la familia.
Agentes del Grupo VII de la Brigada Provincial de Policía Judicial rastrearon las ventas de joyas realizadas por la investigada y su pareja en fechas cercanas a los hurtos. Tras ser citada en dependencias policiales, la mujer admitió haber vendido parte de las piezas para financiar reformas en su propio hogar, entregando voluntariamente un brazalete que aún conservaba.




