El paisaje del antiguo recinto ferial de Almería ha experimentado una transformación significativa. A pesar de los esfuerzos del Ayuntamiento por sellar los accesos con bolardos y maquinaria, la presencia de autocaravanas no ha desaparecido, sino que se ha fragmentado y extendido por otras áreas de la ciudad. Lo que antes era una concentración en un único punto, ahora es una dispersión que evidencia la complejidad de la situación.
Aunque se han instalado barreras físicas, una veintena de casas móviles aún permanece en las inmediaciones del antiguo recinto ferial, cerca del parque de las Familias y los aparcamientos del Auditorio Maestro Padilla. Estos vehículos buscan los últimos espacios disponibles en una zona que el Consistorio intenta blindar.
La migración principal se ha producido a escasos kilómetros, en el nuevo callejero de la Vega de Acá. En esta área, con calles recién urbanizadas y solares vacíos, otra veintena de caravanas se ha asentado, aprovechando la amplitud de las vías. Esta zona ya ha sido utilizada anteriormente como un improvisado camping.
El parque del Andarax también se ha convertido en un nuevo punto de estacionamiento para caravanas, principalmente de viajeros europeos. Estos vehículos utilizan los espacios habilitados para autobuses entre el vallado perimetral y la acera del parque. Curiosamente, el aparcamiento del Delta del Andarax, un espacio legalmente destinado a este tipo de vehículos al final del paseo marítimo y con vistas al mar, presentaba plazas vacías en la mañana de ayer, a pesar de la saturación en otras zonas.




