La relación de un célebre técnico con Almería se forjó en un chalé en el entorno de Almerimar, un lugar que se convirtió en su refugio personal. Tras firmar con el Real Madrid, el entrenador buscó en esta provincia un espacio para desconectar de la presión del fútbol profesional, un lugar que cariñosamente denominó 'Villa Merengue'.
En este entorno, el técnico cultivó grandes amistades y sus puertas siempre estuvieron abiertas para ofrecer lecciones de fútbol. Su sabiduría era muy valorada, especialmente por aquellos que, como un conocido periodista local, lo consideraban un interlocutor imprescindible para capturar sus reflexiones con una grabadora y un buen café italiano.
“"Mis futbolistas ya saben jugar. Lo mío es motivar y acertar con las alineaciones."
Conocido por su trayectoria desde los años sesenta en Suiza hasta la Selección de Yugoslavia en el año 2000, el entrenador acumuló títulos en las principales ligas europeas, destacando sus éxitos en Italia. A pesar de su fama televisiva, en Almería se mostraba cercano y sencillo, compartiendo su conocimiento con todos los almerienses.
Su carácter afable y su palabra eran muy apreciados. Se cuenta que, si se le convocaba para comentar un partido en la redacción de un diario local, era el primero en llegar. Si la cita era en su chalé, recibía a sus invitados con la misma calidez que a un miembro de su familia, sin distinciones. Compartía sus éxitos deportivos y buscaba en 'Villa Merengue' un lugar para desconectar del ruido mundano.




