Esta inclusión subraya la crítica situación de un antiguo cargadero de mineral, considerado el “hermano pequeño” del Cable Inglés. La estructura, que cesó su actividad en 1995, ha sufrido un progresivo desgaste, evidenciado por la erosión del hormigón y la desaparición de elementos metálicos.
Construido entre 1914 y 1918 por Baird's Mining, el Cable Francés fue vital para la exportación de minerales de las minas de Jérez del Marquesado y La Calahorra, en la provincia de Granada. Aunque el imponente brazo y la grúa original que formaban parte del perfil de Almería en los años 90 ya no existen, lo que perdura es una pasarela de hormigón que se adentra más de 300 metros en el mar.
Estas tres décadas de inactividad lo han llevado a una deriva estática.
La denuncia de Hispania Nostra destaca cómo el hierro de las barandillas y subestructuras fue retirado para otros usos, mientras que el hormigón armado de su base ha sido implacablemente erosionado por el mar y el viento. Esta suma de factores ha motivado su inclusión en la lista roja, que busca visibilizar el patrimonio en riesgo.
A lo largo de los años, han surgido diversas propuestas para revitalizar el Cable Francés. El Ayuntamiento de Almería consideró transformarlo en un mirador, dada su longitud y similitud con muelles recreativos internacionales. Sin embargo, las pruebas sobre la integridad de la estructura no fueron favorables, archivando la iniciativa. También se planteó la instalación de negocios de hostelería para atraer turismo a este punto del Paseo Marítimo, que, a pesar de su visibilidad, a menudo pasa desapercibido.
La inclusión en la lista roja de patrimonio vuelve a poner el foco sobre el Cable Francés, reabriendo el debate sobre su futuro y las posibilidades de recuperar este importante vestigio del pasado industrial de Almería en su primera línea de costa.




