A sus 50 años, Edu Fenoy López mantiene una forma física envidiable, pesando incluso menos que en su etapa profesional y corriendo 10 kilómetros a un ritmo de 3'50". El que fuera lateral izquierdo, descrito por sus compañeros como un "pitbull en el campo", rememora su dedicación total al fútbol, llegando a decir: "Yo me he partido los pómulos jugando al fútbol y si hacía falta meter la cabeza en un saco de clavos por el escudo, ahí estaba yo, matándome".
Fenoy, que comenzó como delantero zurdo en el Saltúa antes de pasar a la defensa por su recorrido y físico, relata sus inicios en el Pavía, donde cobró su primer sueldo. Posteriormente, tras una prueba en el Roquetas, fichó por el Almería CF en la temporada 1996-1997, justo cuando el equipo descendió a Segunda B. "No nos lo esperábamos", comenta sobre el descenso que le impidió debutar en Segunda División.
Tras un paso por el Mar Menor y el Polideportivo Ejido, donde vivió un emocionante ascenso a Segunda B bajo las órdenes de Antonio Tapia, Fenoy regresó al Almería. Sin embargo, su etapa se vio marcada por la competencia y decisiones técnicas. "Me quitaron la ficha para traer a nuestro Francisco, que estaba en el Valencia", explica sobre una de las circunstancias que limitaron su participación.
La situación se complicó al final de la temporada 2001-2002. "Dos meses antes del ascenso de 2002 me dijeron que dejara de ir a entrenar", relata Fenoy, quien a pesar de no tener ficha, continuó entrenando. Aunque no pudo participar directamente en el ascenso a Segunda División, se siente "partícipe" del logro.
En 2002, Fenoy rescindió su contrato con el Almería y emprendió un periplo por otros clubes como el Mar Menor, Moralo y la Balompédica Linense. A pesar de las experiencias vividas, su deseo siempre ha sido permanecer vinculado al club de su tierra. "Me hubiera gustado seguir vinculado al Almería, aunque sea pintando las líneas del campo o viendo jugadores para el club", confiesa, reconociendo que "sé que no voy a tener la oportunidad de regresar".
El exfutbolista atribuye su buena forma física a un "entrenamiento diario" y a "la mente", lo que le permite competir en la categoría de veteranos sin problemas. "No me echan más de 40 años", bromea. Lamenta no haber podido llegar a Primera División, comparando su estilo de juego con el de Jordi Alba, pero se retira "sin lesiones" y con "amigos para toda la vida".




