La sentencia impuesta a la acusada incluye una pena de cárcel y una multa de 3.000 euros, con responsabilidad penal subsidiaria en caso de impago. Los hechos ocurrieron cuando la mujer se presentó en el centro penitenciario para una visita 'vis a vis' con un interno, momento en el que fue interceptada en el control de seguridad.
Al pasar por el arco de seguridad, el dispositivo emitió una alerta, lo que llevó a los funcionarios a realizar una inspección. Inicialmente, se encontró cocaína oculta en uno de sus zapatos. A pesar de negar llevar más objetos prohibidos, un segundo pitido del arco y un posterior cacheo revelaron más sustancias.
La acusada transportaba 8,18 gramos de cocaína y 187,83 gramos de resina de cannabis, distribuidos en dos placas ocultas en su ropa interior. El valor estimado de estas sustancias en el mercado ilícito asciende a aproximadamente 1.750 euros. Además de las drogas, la mujer intentó introducir dos teléfonos móviles, uno de ellos un minimóvil, y tres tarjetas SIM.
La droga estaba destinada al tráfico dentro del centro penitenciario. Tras el descubrimiento, la mujer fue detenida en las propias instalaciones por la Guardia Civil, enfrentándose a un delito contra la salud pública por sustancias que causan grave daño a la salud.




