El bar, ubicado en la calle Lima de Almería, abrió sus puertas en 2009, un momento desafiante para la economía. En aquel entonces, el barrio no presentaba el dinamismo actual, lo que convertía la apertura en una apuesta arriesgada. A pesar de las dificultades iniciales, el local ha mantenido su identidad, evocando la atmósfera de una taberna tradicional.
“"Tenía un poquito de experiencia en hostelería, pero no mucha."
La concepción del negocio surgió más de la intuición que de un plan estructurado, buscando recrear el ambiente de una taberna de toda la vida. Esta visión se ha mantenido inalterable, resistiendo la tentación de grandes cambios y preservando su esencia original. La crisis económica de la época fue un factor determinante en sus inicios, obligando a la dirección a centrarse en la supervivencia.
Inicialmente, el establecimiento experimentó con la comida para llevar, pero pronto regresó a su propuesta distintiva: el tapeo, las raciones y una cuidada selección de vinos. Aunque ofrecen una variedad de opciones, la especialidad de la casa son las tapas de carne, diferenciándose de la oferta predominante de pescado en la zona.
“"Tenemos de todo, pero nuestra especialidad son las tapas de carne, porque de pescado ya hay en todos lados."
El bar ha cultivado una clientela de barrio, creando un ambiente bullicioso y acogedor donde las conversaciones se entrecruzan y la gente se siente como en casa. Entre sus muros, adornados con fotografías que narran su historia, se han forjado amistades y se han celebrado innumerables encuentros. La oferta de vinos es variada, destacando el vermut como una bebida de arraigada tradición entre sus clientes.
La carta del establecimiento ha evolucionado con el tiempo, adaptándose a los gustos sin perder su identidad. Platos como la presa, que antes se presentaba de forma sencilla, ahora incorporan elaboraciones más complejas, reflejando el espíritu de experimentación de la cocina. Esta capacidad de adaptación ha sido clave para su éxito, manteniendo la carne como eje central de su propuesta gastronómica.
Mirando hacia el futuro, la dirección del bar contempla la continuidad del negocio con la misma serenidad con la que ha afrontado cada etapa. La visión es que el lugar siga siendo un punto de encuentro, un espacio donde las mesas conserven la memoria de sus clientes y las conversaciones fluyan, manteniendo viva la esencia que lo ha caracterizado durante años.




