Meses después de su crucial intervención en el rescate de más de 700 personas del naufragio del Titanic, el RMS Carpathia llegó a las costas de Almería. Al mando de la embarcación se encontraba el capitán Arthur Henry Rostron, cuya decisión de cambiar el rumbo y navegar a toda velocidad entre el hielo del Atlántico Norte fue fundamental para salvar cientos de vidas en la madrugada del 15 de abril de 1912.
La presencia del Carpathia en Almería no fue un hecho aislado, sino que está documentada por varios periódicos de la época. Publicaciones como La Crónica Meridional y El Popular confirmaron su llegada el 5 de octubre de 1912, procedente de Nueva York. La escala en Almería se debía a que la ciudad era un punto estratégico en las rutas comerciales entre el Mediterráneo y Nueva York, especialmente por la exportación de uva de Ohanes.
A nuestro puerto atracó ayer el magnífico vapor ‘Carpathia’.
La visita del buque no se limitó a una parada técnica. Se organizó un acto institucional a bordo, encabezado por el entonces alcalde Braulio Moreno Gallego, quien, junto a una comisión municipal, entregó una placa de plata conmemorativa al capitán Rostron. Este homenaje fue un reconocimiento oficial a los “humanitarios servicios prestados en el naufragio del Titanic”, tal como lo describió el diario La Independencia.
La repercusión de este evento trascendió el ámbito local, siendo recogido por medios nacionales como La Correspondencia de España, que destacó la entrega “en honor de los marinos del Carpathia”. Este episodio, aunque olvidado durante décadas, establece un vínculo directo y documentado entre Almería y uno de los acontecimientos más significativos del siglo XX, reforzando la fiabilidad histórica de esta conexión.




