La decisión de un actor de viajar a Europa para participar en un wéstern italiano, sin un destino claro, lo condujo finalmente a Almería. Esta provincia andaluza, con su desierto de Tabernas y otras localizaciones cercanas en Níjar, se convirtió en el telón de fondo de una serie de películas que cambiarían para siempre el cine del Oeste y la trayectoria del protagonista.
El director Sergio Leone buscaba en España paisajes que pudieran emular el Oeste americano, y encontró en el desierto almeriense el escenario perfecto. La similitud del terreno con zonas de Arizona y California, sumada a los bajos costes de producción y la agilidad en el rodaje, hicieron de Almería un lugar idóneo para dar vida a su visión cinematográfica.
“"El terreno en España es muy parecido a Arizona y algunos puntos son como partes de California."
La trilogía, que comenzó con Por un puñado de dólares, continuó con La muerte tenía un precio y culminó con El bueno, el feo y el malo, no solo redefinió el género wéstern, sino que también consolidó a Almería como un referente mundial en la producción de este tipo de cine. A pesar de las condiciones precarias de los rodajes, con jornadas largas, calor y polvo, la combinación de ingenio y falta de medios dio lugar a un estilo único.
Los escenarios naturales de Almería, como el desierto de Tabernas y los poblados del Oeste construidos para las películas, siguen siendo hoy en día lugares emblemáticos ligados al cine. El impacto de estas producciones fue tal que, con el tiempo, el actor reconoció que aquellas películas transformaron su carrera, convirtiendo a Almería en el origen de su proyección internacional.




