La incidencia, originada por las intensas lluvias de finales de diciembre que erosionaron la estructura de las conducciones, ha provocado el vertido de aguas residuales al cauce. Esto ha llevado a que las playas de Arraijanal, en la zona del Campo de Golf de Málaga, y Los Álamos, en Torremolinos, presenten valores de calidad del agua no recomendables para la salud.
Las tuberías afectadas transportaban aguas residuales desde el distrito malagueño de Churriana y el municipio de Torremolinos hacia la depuradora del Guadalhorce. Desde la avería, se han implementado soluciones provisionales, como la paralización de la estación de bombeo de Guadalmar y la derivación del caudal mar adentro, para mitigar el impacto directo en el río.
Los controles diarios de la calidad del agua, realizados por el Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía, detectaron la presencia de la bacteria E. coli en muestras de Arraijanal a finales de marzo, lo que llevó a la prohibición del baño. Recientemente, el Ayuntamiento de Torremolinos ha extendido esta medida a la playa de Los Álamos tras recibir resultados desfavorables en sus analíticas, vinculando la situación a la dirección de las corrientes marinas.
“"La reapertura de las playas no solo depende de la finalización de las obras, sino de que las analíticas arrojen valores aptos y las administraciones implicadas garanticen la seguridad sanitaria."
La reparación de la infraestructura se está abordando en dos fases. Una solución provisional, que consiste en el uso reversible de una conducción de aguas regeneradas hacia Torremolinos para desviar las residuales, se espera que esté operativa a principios de mayo. La solución definitiva, adjudicada por Emasa por 1,82 millones de euros, implica la sustitución de las tuberías rotas por una nueva instalación subterránea de un metro de diámetro, con un plazo de ejecución de cuatro meses a partir de abril.
Mientras tanto, la prohibición se limita al baño, permitiendo el uso de la arena para tomar el sol o pasear. La señalización mediante banderas y carteles será crucial para informar a los usuarios, especialmente ante la inminente temporada alta, sobre el riesgo de contacto con aguas contaminadas por bacterias fecales.




