A pesar de que la mayoría de los comercios han reabierto y los residentes han regresado, la normalidad no se ha restaurado completamente. El acceso a servicios fundamentales como el hospital de Ronda y el instituto de Ubrique sigue siendo un desafío debido al mal estado de las carreteras.
“"Entendemos que hay muchos destrozos, pero creemos que Grazalema necesita una atención especial, no solo por el episodio en sí, sino por los efectos concretos que ha terminado teniendo en nuestras vidas. Casi tres meses después, tenemos la sensación de que no se han dado la urgencia que esta situación merece."
La carretera de El Boyar (tramo de la A-372 entre Grazalema y Benamahoma) permanece cortada, afectando significativamente al turismo. La imposibilidad de que lleguen autobuses desde Ronda o Ubrique ha provocado la cancelación de numerosos operadores turísticos, generando un claro perjuicio económico para la zona.
La situación también impacta en la educación. La falta de transporte escolar obliga a los estudiantes a recurrir a soluciones alternativas, como las clases por videoconferencia, a pesar de las deficiencias en la conexión a internet. Un grupo de padres ha manifestado su indignación por la ausencia de transporte para el alumnado de Bachillerato y Ciclos Formativos, adscritos al IES Las Cumbres de Ubrique.
“"La opción de la Junta fue, desde luego, realizar las clases por videoconferencia, aunque la conexión aquí no siempre es todo lo buena que debería hacer."
La comunidad local, que ha visto cómo el tiempo de trayecto a localidades cercanas se ha duplicado, considera que la gestión de la crisis ha sido insuficiente. Ante la falta de cumplimiento de plazos y el lamentable estado de las infraestructuras, se plantean movilizaciones para la próxima semana, buscando una respuesta urgente a sus demandas.