Los especialistas en clima señalan una fuerte posibilidad de que el patrón conocido como El Niño se manifieste en los próximos meses, con indicios tempranos que sugieren una intensidad particularmente elevada. Si esto ocurre, las temperaturas globales podrían aumentar en aproximadamente 0.2°C de media, intensificando los eventos meteorológicos extremos en todo el mundo.
El Niño forma parte de un ciclo natural de interacción entre el océano y la atmósfera, denominado ciclo ENSO. Este fenómeno se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico tropical central y oriental se calientan más de lo habitual. Su contraparte, La Niña, que aún está débilmente presente en el Pacífico, ha contribuido a una disminución temporal de las temperaturas globales, haciendo que 2025 fuera más fresco que 2024, el año más cálido registrado.
“"Incluso pequeños cambios en la temperatura del océano pueden tener un impacto importante en las precipitaciones, la sequía, el calor y los desastres climáticos."
Durante un episodio de El Niño, la disminución de los vientos permite que el agua cálida se extienda hacia el este, alterando los patrones de lluvia, tormentas y temperaturas a nivel mundial. Un 'super El Niño' es una versión más potente de este fenómeno, caracterizado por un aumento de al menos 2°C por encima de la media. Estos eventos son poco frecuentes, pero mucho más disruptivos, siendo el último periodo sostenido entre 2015 y 2016.
Los científicos estiman una probabilidad de aproximadamente el 25% de que un evento de esta magnitud se desarrolle a finales de este año, aunque las previsiones realizadas en primavera pueden variar a medida que evolucionan las condiciones. Los modelos actuales sugieren un 62% de posibilidades de que El Niño emerja este verano y persista al menos hasta finales de 2026.
Aunque esto no garantiza que España experimente su verano más caluroso registrado, sí aumenta la probabilidad de temperaturas superiores a la media durante la estación estival. Sin embargo, el impacto podría sentirse con mayor intensidad a finales de año, ya que El Niño se asocia con inviernos más severos en toda Europa, incluyendo España.




