La plaza de toros de la Maestranza vivió una tarde sin el brillo esperado en su séptima corrida de abono, influenciada por la resaca del triunfo de Morante en jornadas anteriores y por la escasa calidad de los toros de Domingo Hernández. La ganadería se mostró mansa y sin ofrecer opciones claras para los diestros.
En este contexto, Roca Rey fue el único en conseguir un trofeo, cortando una oreja en el quinto toro de la tarde. Sin embargo, este premio fue considerado de escaso peso artístico, reflejando las dificultades de la lidia. Por su parte, Talavante pasó por el ruedo sin dejar momentos destacables.
“"Los momentos más toreros los firmó Pablo Aguado, brillante con el capote y entregado en el sexto pese a sufrir una voltereta, aunque perdió el premio con la espada."
El balance general de la función fue el de una corrida que fue de más a menos, careciendo de la chispa y la emoción que aún se percibían del día anterior en el ambiente de la Maestranza.




