Los andamios han regresado a la emblemática Giralda, marcando el inicio de una nueva etapa en su conservación. Esta fase, la sexta de un proceso de restauración y consolidación más amplio, se enfocará en el cuerpo de campanas y sus elementos estructurales.
La duración estimada de estos trabajos es de 22 meses. A pesar de la magnitud de la intervención, la torre no cerrará completamente al público. Sin embargo, las operaciones de acopio, subida y bajada de materiales restringirán temporalmente el acceso a uno de los lados del cuerpo de campanas, manteniendo los otros tres disponibles para los visitantes.
“"De este modo, contaremos con una estructura en la que podrán trabajar los operarios y que quedará aislada de la parte baja con una serie de filtros para evitar, en la medida de lo posible, las molestias, que las habrá porque será una obra."
Inicialmente, el Cabildo había previsto el inicio de las obras para después de las pasadas navidades, pero la demora en la concesión de la licencia por parte de la Gerencia de Urbanismo pospuso el comienzo hasta después de la Semana Santa. La intervención se realizará mediante un andamio convencional en el cuerpo de campanas, el nivel más alto accesible para los turistas. Este andamio se instalará por encima de las líneas de protección, garantizando la seguridad de los visitantes.
Gracias a esta plataforma, los trabajos podrán llevarse a cabo en las cuatro caras del cuerpo de campanas. Una de ellas estará cerrada al público para facilitar el movimiento de materiales con una grúa. A diferencia de fases anteriores, esta actuación no se dividirá en etapas, lo que evitará el desmontaje y montaje repetido del andamio. Los operarios se desplazarán entre los lados a medida que avancen los trabajos. La restauración integral también incluye las propias campanas, que serán desmontadas para reemplazar sus estructuras de anclaje, afectando a las seis campanas interiores.




