Según el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, la procesada actuó en compañía de otra persona no identificada. Ambas, con la intención de obtener un beneficio ilícito, se dirigieron a un comercio en Málaga.
En el establecimiento, la acusada simuló la compra de unas cacerolas valoradas en 60 euros. Intentó pagar con un billete de 500 euros, y tras un intento de confundir a la empleada, supuestamente sustituyó un billete legítimo por uno falsificado. Sin embargo, la dependienta detectó la maniobra, frustrando el propósito de la mujer.
El billete inauténtico utilizado estaba confeccionado con una calidad que hacía que a simple vista pudiera ser confundido con uno verdadero.
Tras ser descubiertas, la acusada y su acompañante huyeron del lugar en un vehículo donde les esperaba un hombre no identificado, sin lograr llevarse ni las cacerolas ni el cambio del billete. La acusación pública ha señalado que esta técnica delictiva es conocida en el argot como el «hurto mágico».
La Fiscalía considera que los hechos constituyen un delito de estafa en grado de tentativa, por el que pide cinco meses de prisión, y un delito de falsificación de moneda, por el que solicita diez años de cárcel. Adicionalmente, se pide una multa de 3.000 euros. Cabe destacar que la acusada cuenta con 42 condenas previas, incluyendo dos por distribución o introducción de moneda falsa.




