El ambiente de apoyo comenzó a gestarse incluso antes de la llegada del equipo a Málaga. Durante el viaje de regreso y en la zona mixta, los miembros del Málaga CF ya hacían un llamamiento a mantener la esperanza y la mirada puesta en los futuros desafíos.
A pesar de la avanzada hora, la llegada a La Rosaleda se convirtió en una auténtica fiesta. Los seguidores del equipo se congregaron con bengalas y entonaron cánticos de ánimo, creando una atmósfera vibrante que los propios jugadores compartieron en sus redes sociales, evidenciando la inyección de energía recibida.




