Ubicado en el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, a pocos kilómetros de Frigiliana, El Acebuchal se presenta como un enclave de casas encaladas que emergen entre pinos y montañas. Este pueblo, que durante casi medio siglo permaneció en el olvido, es hoy un ejemplo de recuperación histórica y cultural, atrayendo a viajeros que buscan tranquilidad y autenticidad.
La historia de El Acebuchal, de origen morisco y perteneciente al término municipal de Cómpeta, se vio truncada en 1949. Tras la Guerra Civil, la Guardia Civil ordenó su abandono debido a la ayuda que sus habitantes prestaban a los rebeldes del maquis. El último vecino partió ese año, dejando el pueblo sumido en un profundo silencio y deterioro durante casi cinco décadas.
“"El Acebuchal quedó en silencio. Durante casi cinco décadas, sus casas se deterioraron, sus calles se cubrieron de vegetación y los que alguna vez habían vivido allí volvían únicamente para recuperar materiales y construirse con ellos nuevas viviendas en otros lugares."
La reconstrucción comenzó en 1998, 49 años después de su abandono, cuando descendientes de los antiguos pobladores decidieron regresar. Con gran esfuerzo y sin servicios básicos como luz o agua corriente, lograron restaurar fielmente la fisonomía original de la aldea, manteniendo su arquitectura tradicional y sus calles empedradas. Hoy, cuenta con 33 viviendas que conservan una coherencia visual y ambiental única.
El entorno natural de El Acebuchal es un atractivo adicional. El Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama ofrece una rica biodiversidad de flora y fauna, con especies como águilas, zorros y cabras monteses. La aldea es también una parada clave en la GR-249, la Gran Senda de Málaga, convirtiéndose en un punto de descanso para senderistas.
La gastronomía local, centrada en la carne de caza y recetas tradicionales, es otro pilar de su atractivo. El Bar Restaurante El Acebuchal, gestionado por los hijos de los fundadores de la recuperación, ha sido reconocido por la Guía Repsol por su coherencia con el producto y el entorno. Además, la aldea ofrece alojamiento en tres casas rurales con piscina y vistas al parque natural, combinando confort moderno con la atmósfera histórica del lugar, atrayendo a turistas de toda Europa en busca de desconexión.




