Este singular enclave, ubicado en la Mina Rica de la Sierra del Aguilón, ha dado un paso significativo al entrar en la fase preliminar del proceso de la UNESCO. Este avance no solo refuerza su prestigio internacional, sino que también ha provocado una avalancha de reservas, haciendo que conseguir una entrada sea cada vez más difícil.
Durante los meses de abril y mayo, la disponibilidad de entradas ha sido extremadamente limitada, incluso en días laborables, con solo algunos huecos puntuales. La situación se mantiene similar en junio, suavizándose ligeramente hacia la última semana del mes, a partir del 23 o 24 de junio, cuando empiezan a aparecer más opciones en el calendario de reservas.
El acceso a la geoda está regulado mediante visitas guiadas con grupos reducidos y horarios cerrados, un modelo diseñado para garantizar la conservación de la cavidad y de sus cristales de yeso.
El sistema de acceso a la Geoda de Pulpí está estrictamente regulado para asegurar la conservación de la cavidad y sus impresionantes cristales de yeso. Las visitas se realizan en grupos reducidos y con horarios fijos, lo que limita el número diario de visitantes y explica la rápida venta de entradas en periodos de alta demanda. La experiencia de visita incluye también otros puntos de interés cercanos, como el Castillo de San Juan de los Terreros y el museo del pintor Pedro Antonio, junto a la Sala Negra.
Descubierta en diciembre de 1999, la Geoda de Pulpí es una cavidad de aproximadamente ocho metros de longitud y dos de altura, recubierta por enormes cristales de yeso, algunos de casi dos metros. Su transparencia, tamaño y excelente estado de conservación la convierten en una formación mineral única a nivel mundial. Su origen se atribuye a procesos kársticos en las dolomías de la Sierra del Aguilón y al posterior crecimiento de los cristales mediante procesos hidrotermales, lo que, junto a su pasado minero, subraya su valor científico y patrimonial.




