El lienzo, que presentaba un deterioro considerable, especialmente en su parte inferior, ahora se exhibirá en una nueva ubicación dentro del templo, facilitando su acceso a los residentes y visitantes de Baeza.
La pieza se distingue por una iconografía particular, donde la Virgen es representada como una 'Nueva Eva', descendiendo del cielo por mandato divino para someter a la serpiente. A diferencia de las representaciones tradicionales, la figura viste una túnica roja, simbolizando la Pasión, bajo el manto azul de la eternidad, lo que le otorga un intenso dramatismo visual y un notable valor artístico.
El estado previo de la obra era alarmante, con el lienzo desclavado, destensado y con significativas pérdidas de policromía. El bastidor sufría daños estructurales por insectos xilófagos y una fractura, mientras que la capa pictórica estaba oscurecida por suciedad, humo de velas y barnices oxidados.
“"Luce mucho y ha sido un trabajo muy agradecido, con unos colores que eran lo que esperaba en una obra de tanta calidad."
La restauradora María Isabel Alba Fernández de Moya llevó a cabo un proceso que incluyó la fijación de la superficie, la aplicación de parches e injertos, una limpieza meticulosa con métodos químicos y mecánicos, la reintegración cromática con pigmentos al barniz y una capa protectora final. El marco también fue rehabilitado, reconstruyendo las molduras decorativas perdidas a partir de moldes de las piezas originales.
“"Un trabajo magnífico de una obra magnífica."
“"Más accesible para toda la ciudadanía de Baeza y para todas las personas que la quieren visitar."




