El sol de abril iluminó la costa de Barbate mientras los almadraberos se preparaban para la primera 'levantá' de atún rojo. A tres millas de la costa, la almadraba, una estructura de redes ancestral, esperaba en silencio. La brisa marina acompañaba a los pescadores en este día crucial, que promete ser el inicio de una temporada próspera para la comunidad local.
La jornada se desarrolló bajo condiciones óptimas, con marea tranquila y cielo despejado. Más de diez embarcaciones rodearon el copo, la red sumergida que atrapa a los atunes en su migración hacia las costas gaditanas. Los almadraberos, con precisión y destreza, comenzaron a izar la red desde unos 30 metros de profundidad, revelando los primeros atunes que rompían la superficie del agua.
El proceso de captura es meticuloso. Buzos equipados con botellas de oxígeno y otros sin ellas, utilizando la lupara, un arpón especializado, trabajaron en conjunto para asegurar los ejemplares más grandes, algunos de los cuales alcanzan entre 250 y 300 kilos. La coordinación entre las embarcaciones fue clave para el éxito de la operación.
“"Nos ha ido muy bien. Las capturas han sido excelentes, tanto en calidad como en tamaño. Los atunes están muy bien."
La captura final del día ascendió a unas tres toneladas, con un total de entre 50 y 60 ejemplares. Pedro Muñoz, accionista de Petaca Chico, expresó su satisfacción por la calidad y el tamaño de los atunes. Explicó que el primer barco transportó entre tres y cuatro toneladas, con unos veinte ejemplares, y que un segundo barco cargaría otros treinta atunes, sumando entre seis y siete toneladas adicionales. La mayor parte de esta pesca se destinará al mercado nacional, incluyendo Madrid y Andalucía.
Muñoz también destacó la evolución del mercado para el atún de almadraba. Mientras que en años anteriores Japón era un destino principal, actualmente el 90% de la captura se queda en el mercado nacional y europeo, con solo un 10% destinado a Japón. Esta diversificación proporciona una mayor seguridad económica y contribuye a la sostenibilidad de la pesca y la preservación de la tradición.
La llegada del primer barco al puerto de Barbate, con sus 30 ejemplares, fue un momento festivo. Vecinos y curiosos se acercaron al muelle para presenciar la descarga, mientras camiones frigoríficos esperaban para transportar el atún fresco a los mercados. La jornada concluyó con la esperanza de una temporada exitosa, que se extenderá hasta mediados de junio, reafirmando el compromiso de Barbate con su tradición almadrabera.




