La localidad malagueña, con poco más de mil habitantes, ha recibido a miles de personas de diversas procedencias para participar en esta celebración que ya se ha consolidado como una tradición anual. La jornada, inicialmente prevista para el fin de semana anterior, ofreció una programación completa que adaptó la tradición japonesa del hanami, la contemplación de la floración del cerezo, al entorno local, destacando la floración del almendro.
Desde primera hora de la mañana, el Mercado Japonés Sakura abrió sus puertas con una variada oferta de productos, artesanía y propuestas gastronómicas inspiradas en Japón. Los asistentes también pudieron disfrutar de exposiciones de bonsáis y muestras de cerámica japonesa, sumergiéndose en la riqueza cultural del país asiático.
A lo largo del día, se llevaron a cabo talleres y exhibiciones que acercaron diversas disciplinas niponas al público de todas las edades. Entre ellas, destacaron la caligrafía japonesa, el origami y la elaboración de máscaras kitsune. Las artes marciales también tuvieron un papel relevante, con demostraciones de kendo, Shorinji Kempo, iaido y kenjutsu, complementadas con actuaciones musicales tradicionales de shamisen y koto.
“"Es una alegría para el pueblo, porque viene mucha gente y se le da vida a Alfarnate."
Entre las actividades más participativas, sobresalieron el taller de baile Bon Odori, una de las danzas más representativas de Japón, así como demostraciones de showcooking japonés y experiencias de realidad virtual, que enriquecieron la oferta del festival. Un portavoz de la organización expresó su gratitud por el interés mostrado por la cultura japonesa, destacando la gran afluencia de público.
El Festival Sakura se afianza como una de las citas más singulares de la provincia, fusionando cultura, ocio y turismo en una propuesta que transforma Alfarnate en un pequeño rincón de Japón en el corazón de la Axarquía.



