La exposición La Joya. Vida y eternidad en Tarteso, que ha atraído a más de 16.000 personas en su primer año, quintuplicando la afluencia habitual del museo, se despedirá del público el domingo 31 de mayo. Esta muestra, que ha permitido a los visitantes explorar el pasado tartésico de Huelva, ha sido un hito para el centro museístico.
El motivo de este adelanto en el cierre es la preparación de una nueva sala dedicada a la memoria de la fotógrafa onubense María Clauss, quien falleció trágicamente el 18 de enero en el accidente ferroviario de Adamuz. La delegada territorial de Turismo, Cultura y Deporte en Huelva, Teresa Herrera, ha expresado que, aunque "dolerá levantar esta exposición", el homenaje a Clauss es "más que merecido".
“"Sin su profesionalidad, su pasión, su tesón, su sonrisa y sobre todo, su perfeccionismo rondando a casi locura, esa locura que solo los genios la poseen, este gran proyecto no hubiera sido posible. Gracias, María por haber dejado esta bonita huella en el Museo y en todos los que tuvimos el placer de estar codo con codo contigo."
María Clauss fue descrita como el "alma mater" que impulsó la exposición sobre Tarteso, respondiendo a una demanda histórica tanto de la comunidad onubense como de la científica. El Museo de Huelva ha reconocido públicamente su labor a través de sus redes sociales, destacando su "profesionalidad, pasión y tesón" como elementos clave para la materialización del proyecto.
Entre las piezas más destacadas de La Joya se encuentra el carro tartésico, cuyos restos fueron hallados en 1972 en la Necrópolis y restaurados por la Asociación Cultural Arqueo Huelva con financiación de Atlantic Copper. Este carro, con sus cabezas de felino de bronce y otros fragmentos metálicos, ha sido el centro de atención de la muestra.
Tras el cierre, las piezas de La Joya se integrarán en el fondo del Museo de Huelva, mientras que otras serán cedidas en préstamo a otros complejos museísticos para difundir el legado tartésico de la provincia por diferentes territorios.




