La protesta, que congregó a unas 5.000 personas en la capital granadina según datos de la Policía Nacional, y a 600 en Motril, puso de manifiesto el rechazo ciudadano a la gestión actual del sistema sanitario. Los participantes expresaron su preocupación por lo que consideran una "privatización permanente y constante" que, a su juicio, transforma un derecho fundamental en un negocio.
Los organizadores de la movilización centraron sus demandas en la defensa del modelo público de salud. Entre las pancartas exhibidas, destacaron las críticas a la Ley 15/97, una normativa que permite a las administraciones públicas gestionar sus centros sanitarios a través de entidades tanto públicas como privadas.
“"El PSOE es el partido que levantó la sanidad pública y el único que puede garantizar su futuro."
Entre las principales reivindicaciones de Mareas Blancas se encuentra también la protección de la salud de las mujeres, solicitando garantías para que los programas de cribado de cáncer de mama y de cuello de útero se ofrezcan con equidad en todas las comunidades autónomas. Asimismo, se hizo hincapié en la necesidad de fortalecer la atención primaria y la salud mental, reclamando más recursos para los centros sanitarios, más equipos especializados y la mejora de las condiciones laborales del personal del Servicio Andaluz de Salud, además de una solución efectiva para las listas de espera.
En un contexto de precampaña para las elecciones andaluzas, el PSOE se sumó a la movilización. Pedro Fernández, secretario general del PSOE de Granada, defendió el compromiso de su partido con la sanidad pública, subrayando la importancia de una mayor inversión, la contratación de más profesionales y el acceso igualitario para todos los ciudadanos.




