Coordinado por Constanza Mardones Sánchez, terapeuta ocupacional y gerontóloga, esta actividad se ha consolidado como una estrategia de empoderamiento integral. La iniciativa, enmarcada en las políticas de envejecimiento activo del Vicerrectorado de Igualdad, Inclusión y Compromiso Social, ha registrado una notable participación.
Más allá del aprendizaje técnico de los pasos de baile, el taller se concibe como una intervención terapéutica completa, generando beneficios biopsicosociales esenciales para la salud de los participantes. El baile se presenta como una herramienta eficaz contra la soledad no deseada, promoviendo la creación de redes de apoyo, elevando la autoestima y fortaleciendo el sentido de autoeficacia.
La actividad no se ha limitado al aprendizaje técnico de ritmos latinos como la salsa, el merengue o la bachata, sino que se ha planteado como una intervención terapéutica integral.
Asimismo, la ejecución de coreografías estimula la función cognitiva, exigiendo el uso activo de capacidades como la atención sostenida y la memoria, cruciales para mantener la plasticidad cerebral. En el ámbito físico, el ejercicio rítmico mejora significativamente la coordinación y el equilibrio, factores vitales para preservar la autonomía y prevenir caídas.
Una característica distintiva de esta edición es su enfoque intergeneracional. El taller ha estado abierto a toda la comunidad universitaria, facilitando un espacio de aprendizaje y convivencia donde jóvenes y mayores comparten experiencias, rompiendo estereotipos y fortaleciendo el tejido social de la institución.




