El encuentro disputado en Granada dejó una imagen preocupante del Unicaja, que mostró una falta de intensidad y compromiso alarmante. A pesar de haber tenido una semana completa para preparar el partido y contar con el apoyo de cientos de aficionados desplazados, el equipo no logró competir con la dignidad esperada, acumulando errores tanto en defensa como en ataque.
Desde el inicio, la pasividad defensiva del Unicaja permitió al equipo granadino dominar la pintura, mientras que la incapacidad para construir ataques rápidos y efectivos se tradujo en bajos porcentajes de tiro. Al descanso, el marcador reflejaba un 41-31, con el Covirán Granada mostrando una clara superioridad.
“"No era cuestión de sistemas, era de voluntad. Son mínimos para competir profesionalmente que el Unicaja no alcanzaba."
La segunda mitad no trajo la esperada reacción del conjunto malagueño. El Covirán Granada amplió su ventaja hasta los 23 puntos en el último cuarto, consolidando una victoria que fue celebrada con entusiasmo por su afición. Esta derrota subraya la difícil situación del Unicaja, que encadena una racha negativa y no logra aprovechar las oportunidades para mejorar su posición en la clasificación.




