El proyecto del club esteponero comenzó con dificultades, situándose en puestos de descenso. Sin embargo, una serie de cambios en la estructura deportiva, incluyendo la llegada de un nuevo responsable para la parcela deportiva y un nuevo técnico, han transformado la dinámica del equipo.
“"Desde que salí del Málaga han sido meses muy duros y difíciles. Era una decisión importante porque dejar el club de tu vida para emprender un camino. No era fácil creer cual era la mejor opción para ti. Asumí el reto de cuando hablé con el responsable deportivo para meternos de lleno. Cogí el club con 7 puntos y ahora estamos a cerca de hacer una salvación que era casi imposible."
El equipo ha logrado recortar una diferencia de 14 puntos en la clasificación, una hazaña que parecía inalcanzable hace unos meses. A falta de tres jornadas para el final de la competición, la salvación está al alcance de la mano, fruto de un modelo de juego ofensivo y una gran confianza en la plantilla.
La llegada del responsable deportivo supuso un punto de inflexión, apostando por un perfil joven para el banquillo. Esta decisión, considerada arriesgada en su momento, ha dado sus frutos, generando una conexión sólida entre la dirección deportiva y el cuerpo técnico.
“"El responsable deportivo podría haber optado por un entrenador con más bagaje, alguien que se dedicara a defender el resultado y meterse atrás, pero se la jugó conmigo. No teníamos tanto trato, pero le gusté. Tiene una idea muy clara porque viene del fútbol profesional, igual que yo. Quiere profesionalizar el club, dar herramientas y facilidades al futbolista. Cuando una persona de ese nivel confía en un cuerpo técnico joven y con hambre, pasan cosas como estas."
El técnico ha moldeado su idea de juego hacia un estilo ofensivo, priorizando el gol sobre la defensa a ultranza. Esta filosofía, que rompe con tópicos más conservadores, ha sido clave en la recuperación del equipo y en el disfrute de los jugadores en el campo.