La prenda, parte de la colección Spring 1996 de Atelier Versace, ha sido objeto de una exhaustiva intervención en el taller de conservación y restauración de Juan Pablo Morales en Córdoba. Este taller, conocido por su labor en el ámbito patrimonial de las hermandades, ha aplicado su experiencia en la recuperación de mantos y túnicas a esta pieza de alta costura.
El vestido, caracterizado por un cuerpo de encaje con apliques cosidos a mano sobre una estructura de tul y una falda de piel que llega por encima de la rodilla, presentaba un notable deterioro. Los daños incluían desgarros en el tejido de encaje, deformaciones en los apliques y la pérdida de pedrería en el tirante original, que incorpora la distintiva medusa de Versace.
“"Presentaba desgarros del tejido de encaje en las zonas de uniones y costuras, además de la deformación de algunas de las terminaciones de los apliques, así como pérdidas de la pedrería que conforma el tirante original con la medusa Versace."
La restauración se centró en consolidar el tejido de encaje y reforzar las costuras más vulnerables. Previamente, se hidrataron las fibras y se alineó el perímetro del escote y las sisas. El proceso culminó con la reposición de las circonitas, que son de talco, restaurando así la uniformidad y exclusividad de los tirantes. Juan Pablo Morales ha calificado este trabajo como «un reto que siempre recordaré».



