La celebración, que tendrá lugar entre el 29 de abril y el 3 de mayo, invita a residentes y visitantes a sumergirse en la atmósfera festiva sin prisas. El punto de partida sugerido es el barrio de San Basilio, conocido por su autenticidad y por albergar cruces de carácter tradicional y sereno, en un entorno de patios y calles estrechas.
Desde San Basilio, el recorrido se dirige hacia los alrededores de la Mezquita-Catedral. Justo enfrente del principal monumento de la capital, se instala anualmente la cruz del Triunfo de San Rafael, destacando no solo por su cuidado montaje, sino también por el incomparable marco que ofrece, con vistas a la Ribera, la Puerta del Puente y la propia Mezquita-Catedral.
El itinerario continúa en la plaza Jerónimo Páez, junto al Museo Arqueológico, donde se ubica una de las cruces más reconocidas del concurso. A pocos minutos a pie, se encuentra la del Compás de San Francisco, una de las más concurridas y representativa de la convivencia en el barrio.
Posteriormente, el paseo cambia de ritmo y se adentra en zonas populares entre los jóvenes durante la fiesta, como el entorno de las cruces de la plaza de Capuchinos y la plaza Cardenal Toledo. El recorrido culmina en la plaza de San Andrés, un espacio con gran tradición en esta festividad, que conserva el sabor de las cruces de las hermandades, con composiciones clásicas y valoradas por el jurado en ediciones recientes.
La clave para disfrutar plenamente de estas rutas reside en el orden y los momentos del día: comenzar con la luz de la mañana en San Basilio, llegar a la Mezquita-Catedral a media tarde y ascender hacia las cruces del Compás de San Francisco, Capuchinos y San Andrés.




