La situación de Javier Marañón, originario de Peñarroya-Pueblonuevo y retenido en Guinea Ecuatorial, ha llevado a su madre, Carmen Motero, al límite de la desesperación. La mujer, de 83 años, ha manifestado su decisión de dejar su medicación y comenzar una huelga de hambre hasta que su hijo sea liberado.
En una carta dirigida a los medios de comunicación, los hijos de Carmen Motero detallan el profundo impacto que esta situación ha tenido en la familia, especialmente en su matriarca. La misiva subraya que Javier y su compañero, David Rodríguez, han sido retenidos contra su voluntad desde el 22 de enero de 2025, a pesar de su presunta inocencia.
La carta también revela el deterioro de la salud de Carmen Motero, quien ha sido sometida a varias intervenciones quirúrgicas en el último año. Sus hijos describen su estado actual: “ella no puede más, casi no puede andar, su sentimiento de impotencia es brutal y no la deja dormir, apenas come ni habla”.
“"Mi vida por mi Javi"
A pesar de las numerosas gestiones realizadas a nivel internacional, incluyendo una declaración unánime del Parlamento Europeo en octubre de 2025, la familia lamenta la falta de una intervención efectiva por parte de las autoridades. Han contactado con el Ministerio de Exteriores, el presidente del Gobierno español, la Casa Real, la ONU e incluso el Papa, sin obtener resultados significativos.
La familia ha emitido un ultimátum: si no se producen avances importantes en el caso durante la próxima semana, Carmen Motero iniciará su huelga de hambre indefinida el 22 de abril. La propia Carmen ha expresado su extrema determinación, afirmando que “prefiere morir” si eso contribuye a la liberación de su hijo y su compañero.
Javier y David fueron detenidos en el contexto de una investigación por presunta corrupción relacionada con un proyecto de Televisión Digital Terrestre (TDT) en el país africano. Ambos ciudadanos españoles niegan cualquier implicación en la trama que se les imputa.




