Este evento, que tuvo lugar el pasado sábado, reunió a destacados especialistas en botánica, ecología y sostenibilidad urbana. El objetivo principal fue fomentar el intercambio de conocimiento científico y proponer soluciones aplicadas a la realidad de las ciudades, con un enfoque particular en la necesidad de infraestructuras verdes.
La jornada contó con la colaboración de la Concejalía de Sostenibilidad y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Córdoba. El concejal Daniel García Ibarrola Díaz inauguró el evento junto a la presidenta de EnArbolando, Dori Serrano Carovaca, destacando la importancia de estas iniciativas para el desarrollo urbano sostenible.
La sesión inaugural estuvo a cargo de Carmen Galán Soldevilla, catedrática de Botánica, quien profundizó en el concepto de biofilia y su conexión con el diseño de los espacios urbanos. Subrayó la necesidad de reconectar a los ciudadanos con la naturaleza, enfatizando que la presencia de elementos vegetales en las ciudades no solo mejora la calidad ambiental, sino también el bienestar físico y psicológico de las personas.
“"Defendió la integración de criterios ecológicos en la planificación urbana como una herramienta clave para construir entornos más habitables y resilientes."
Por su parte, Sara María Parras León, del Departamento de Botánica, Ecología y Fisiología Vegetal, resaltó la importancia de la flora silvestre urbana, a menudo subestimada en la gestión de las ciudades. Su intervención se centró en la conservación de estas especies, que cumplen funciones esenciales en los ecosistemas urbanos, como el mantenimiento de la biodiversidad y la mejora de la calidad del suelo. Además, destacó su capacidad de adaptación a condiciones adversas, convirtiéndolas en aliadas estratégicas frente al cambio climático.
En la misma línea, la ingeniera forestal Sonia Vega Rosete presentó un análisis sobre los límites térmicos del arbolado urbano. Explicó cómo el aumento de las temperaturas, especialmente en el contexto del efecto isla de calor urbano, afecta la supervivencia de los árboles. Vega Rosete enfatizó la necesidad de seleccionar adecuadamente las especies arbóreas basándose en criterios científicos para garantizar la sostenibilidad a largo plazo del arbolado urbano.
Otro punto clave fue la intervención de Juan Fernández Haeger, catedrático de Ecología, quien abogó por un incremento urgente de las infraestructuras verdes en Córdoba. Señaló que estos espacios no solo mitigan los efectos del cambio climático, sino que también promueven la cohesión social y la salud pública. Fernández Haeger instó a las administraciones a integrar corredores verdes y soluciones basadas en la naturaleza como elementos estructurales del tejido urbano, con un papel preponderante del agua para reducir el efecto de la isla de calor en la capital cordobesa.
El programa se completó con la participación de Isaac Mallol de la Cierva, biólogo y especialista en permacultura, quien presentó este enfoque como una alternativa viable para crear sistemas sostenibles en el medio urbano. Mallol explicó que la permacultura se basa en la observación de ecosistemas naturales, promoviendo la autosuficiencia y la regeneración ambiental, y compartió experiencias prácticas que demuestran su potencial para transformar espacios urbanos.
Las jornadas concluyeron con el consenso de los expertos sobre la necesidad de repensar el modelo de ciudad desde una perspectiva ecológica, integrando el conocimiento científico en la toma de decisiones y fomentando la participación ciudadana. En un contexto de cambio climático y urbanización creciente, la naturaleza debe ser central en el diseño y la gestión de los espacios urbanos.




