La actuación se llevó a cabo después de que el Seprona tuviera conocimiento de la posible presencia de animales salvajes en un inmueble. Al inspeccionar la vivienda, los agentes confirmaron la existencia de cinco tortugas de gran tamaño, las cuales carecían de identificación individual y de la documentación necesaria que acreditara su procedencia legal y la autorización para su tenencia.
La tortuga africana de espolones (Centrochelys sulcata) es una especie exótica cuya posesión y comercio están sujetos a un estricto control administrativo. Esto se debe a los riesgos ambientales y sanitarios que su tenencia irregular puede generar. La falta de trazabilidad sobre el origen de estos ejemplares es un factor crucial en la lucha contra el tráfico ilegal de fauna y en la protección de la biodiversidad.
Como resultado de estos hechos, el presunto responsable ha sido investigado por un supuesto delito contra la flora y la fauna. Esta especie, originaria del Sahel, en el borde sur del desierto del Sáhara, es la tercera tortuga terrestre más grande del mundo, pudiendo medir hasta 80 centímetros de largo y pesar 100 kilos.
Su caparazón es de color marrón claro, con surcos distintivos que le dan el nombre de sulcata, derivado del latín sulcus (arruga). Sus fuertes patas presentan escamas voluminosas y espolones prominentes en las traseras, de ahí su nombre común. Habita en lugares secos y áridos como bosques de acacias, pastizales y sabanas en países como Mauritania, Senegal, Sudán, Chad, Níger, Mali, Etiopía y Eritrea.




