La situación del Cádiz CF es crítica, con el equipo en zona de descenso y sin mostrar signos de una reacción que le permita mantener su plaza en la categoría de plata. La acumulación de derrotas ha encendido todas las alarmas, y la permanencia en Segunda División pende de un hilo a falta de seis jornadas.
En este contexto deportivo adverso, el club también gestiona otros conflictos internos. Uno de los más notorios es el distanciamiento con el extremo Javier Ontiveros, cuya temporada ha finalizado prematuramente tras someterse a una operación en el talón izquierdo. Esta lesión ha mermado su rendimiento, participando en solo 15 partidos de Liga y acumulando menos de 650 minutos en juego, con un único gol en su haber.
La relación entre el jugador y la entidad ha sido tensa a lo largo de la campaña. A finales de enero, el entonces entrenador, Gaizka Garitano, expresó públicamente su descontento con el rendimiento del futbolista. Días después, el presidente del club, Manuel Vizcaíno, manifestó su decepción, instando al jugador a "dar un paso adelante" que, según él, no se estaba produciendo.
“"Estoy decepcionado con Ontiveros, tiene que dar un paso adelante y no lo está haciendo."
El último episodio de esta desavenencia se produjo con la intervención quirúrgica del jugador. Mientras que Ontiveros comunicó su operación a través de sus redes sociales, el Cádiz CF mantuvo un silencio absoluto en sus canales oficiales, a diferencia de lo ocurrido con otros jugadores como Bojan Kovacevic e Iuri Tabatadze, cuyas operaciones sí fueron informadas por el club. Este mutismo sugiere que, a pesar de tener contrato hasta junio de 2028, ambas partes parecen seguir caminos separados, una situación que podría acelerarse si el equipo desciende a Primera Federación.




