Mientras el transporte urbano mostró resiliencia con un crecimiento del 2%, el interurbano experimentó un retroceso del 4,2%. Dentro de este último, el ferrocarril fue el más afectado, con una significativa caída del 15,8% en el número de viajeros. Este descenso se vincula directamente con el impacto del accidente de Adamuz y las interrupciones en el servicio ferroviario en Málaga, que afectaron la conexión entre la Costa del Sol y Madrid durante varios meses.
El trágico suceso en el municipio cordobés de Adamuz, que resultó en 46 fallecidos, generó una crisis de confianza en el servicio de alta velocidad. La línea afectada perdió un 32,1% de sus usuarios, transportando solo 2,1 millones de viajeros. Los constantes retrasos y cambios en los servicios ferroviarios contribuyeron a que los usuarios perdieran la confianza en este medio de transporte durante los periodos de mayor demanda.
En la provincia de Málaga, las consecuencias también han sido severas. El sector turístico ha estimado pérdidas de alrededor del 17% de los ingresos previstos para el primer trimestre, debido a que el servicio directo de AVE entre Madrid y la Costa del Sol ha estado interrumpido desde el 5 de febrero. No obstante, las compañías ferroviarias han comenzado a vender billetes para esta ruta a partir del 27 de abril.
El corte temporal en la línea Madrid-Sevilla y las restricciones de velocidad en diversos tramos de alta velocidad provocaron un desplazamiento masivo de pasajeros hacia el autobús interurbano. Este medio de transporte creció un 5%, superando los 76,6 millones de usuarios, consolidándose como la alternativa más fiable en ese periodo.
En contraste, el transporte dentro de las ciudades continuó su crecimiento, con más de 299,5 millones de personas optando por él, lo que representa un aumento del 2% respecto a febrero de 2025. El metro fue el modo de transporte con mejor rendimiento, creciendo un 3,6%, mientras que el autobús urbano experimentó un repunte más moderado del 0,9%.




