El detenido, cuya identidad no ha sido revelada, operaba con un patrón constante: accedía a los establecimientos rompiendo ventanas con una piedra de gran tamaño. Si encontraba rejas, empleaba un gato hidráulico para forzarlas antes de fracturar el cristal. Una vez dentro, su objetivo principal eran las cajas registradoras y los recipientes con dinero en efectivo, como los botes de propinas, para luego huir por el mismo punto de entrada.
La investigación, liderada por el Área de Investigación de la Guardia Civil en Órgiva, se basó en el análisis de imágenes de videovigilancia y testimonios. La consistencia en la complexión física, la vestimenta y el método de operación del sospechoso fueron cruciales para enfocar las pesquisas.
Uno de los principales obstáculos para su localización fue que el individuo no contaba con domicilio conocido y se ocultaba en zonas de vegetación, donde pernoctaba en un saco de dormir.
La dificultad para localizar al individuo se debía a su falta de domicilio fijo y a su hábito de esconderse en áreas de vegetación, donde incluso pernoctaba. En uno de estos refugios improvisados, los agentes encontraron objetos que habían sido sustraídos en uno de los robos, lo que fortaleció las sospechas en su contra.
El caso dio un giro el pasado 9 de abril, cuando los servicios sanitarios alertaron sobre una persona que había solicitado asistencia médica en un domicilio de la localidad, proporcionando dos identidades diferentes. Las verificaciones posteriores confirmaron que se trataba del hombre que estaba siendo buscado. Tras su detención, el joven ha sido puesto a disposición judicial.




