La posibilidad de que el ascenso a Primera División se decida en un Play Off no es un escenario ideal para el Almería, dadas las experiencias recientes. El contundente 5-1 sufrido en Santander frente a un rival directo fue una clara señal de alarma, exponiendo las debilidades del equipo en momentos de máxima exigencia. Esta derrota no fue un incidente aislado, sino un reflejo de un patrón preocupante.
Otros resultados adversos, como el 2-0 en Castalia, el 1-2 contra el Deportivo, y las derrotas ante Málaga y Burgos, refuerzan la percepción de un equipo vulnerable cuando el margen de error es mínimo. Aunque el entrenador Rubi defiende el Play Off como una vía legítima para el ascenso, la realidad competitiva sugiere que el equipo no ha estado a la altura en los enfrentamientos clave de la fase regular de LaLiga.
“"Un Play Off nunca debe entenderse como un fracaso, sino como otra vía para subir a Primera."
La solidez emocional y futbolística del Almería ha flaqueado en los duelos directos. El equipo ha encajado 8 goles del actual líder y solo ha anotado 3, lo que subraya una clara desventaja en estos encuentros. Además, la necesidad de competir fuera de casa en ambientes hostiles durante un Play Off añade otra capa de dificultad, ya que el equipo ha mostrado una notable falta de fiabilidad lejos del Mediterráneo. Ejemplos como las caídas ante Ceuta, Málaga, Deportivo, Zaragoza, Castellón y Racing este año, junto con la derrota en Elda en la Copa del Rey, ilustran esta tendencia.
El mensaje de Rubi, que busca restar dramatismo a la situación, contrasta con la exigencia de un Play Off, que demanda temple, contundencia y regularidad. Estas son precisamente las cualidades que el Almería aún no ha demostrado consistentemente en los partidos de máxima presión. La historia tampoco favorece al técnico catalán en este formato, ni con el Girona ni en sus anteriores etapas con el club almeriense.




