Aunque la provincia de Almería sirvió de escenario para influyentes westerns, el sonido más reconocible de estas producciones, el silbido de la trilogía del dólar de Sergio Leone, no se originó allí. Este elemento sonoro, fundamental en películas como Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966), fue grabado en estudio, lejos de Almería.
En España, la identidad de este silbido se vinculó a Curro Savoy, un músico de Andújar con gran reconocimiento nacional e internacional. Savoy hizo del silbido su sello personal, llevándolo a conciertos, grabaciones y producciones cinematográficas durante décadas. Aunque replicó el sonido del western con maestría, su extensa carrera musical abarca mucho más.
La confusión se originó porque Savoy participó en diversas producciones audiovisuales, incluyendo westerns europeos como Plomo sobre Dallas, Pistoleros de Arizona o Cuando llegó la muerte, donde su silbido formaba parte de la banda sonora. Su labor no solo fue interpretativa, sino también de difusión de este lenguaje musical, consolidándose como un referente del silbido en España.
El silbido forma parte de las composiciones de Ennio Morricone y fue interpretado por Alessandro Alessandroni, y así lo dejan claro los créditos de la trilogía.
El verdadero autor del silbido es Alessandro Alessandroni, colaborador habitual del compositor Ennio Morricone, tal como se especifica en los créditos de la trilogía. Morricone elevó el silbido de un simple efecto a un instrumento central, sustituyendo a la orquesta clásica del western y definiendo el tono de las escenas. Este sonido no solo marca el ritmo y genera tensión, sino que se convirtió en un motivo reconocible, influyendo incluso en la filmación de algunas secuencias que se rodaron siguiendo la música ya compuesta.



