El club de Almería, cuya estructura económica está fuertemente ligada a la inversión de Arabia Saudí, se encuentra en una situación de alerta debido a la inestabilidad geopolítica. A pesar de los esfuerzos del país por diversificar su PIB, el petróleo y el gas siguen siendo pilares fundamentales de su economía, y la tensión en la región afecta directamente su capacidad de inversión exterior.
El bloqueo del estrecho de Ormuz dificulta la exportación de petróleo y gas, lo que lleva a los grandes fondos soberanos a priorizar la contención del gasto. Sectores como el turismo y el ocio, que habían ganado peso en los últimos años, son especialmente vulnerables a la percepción de inseguridad generada por los conflictos, lo que enfría las inversiones en proyectos lejanos como el del club andaluz.
“"La guerra introduce un factor de riesgo inmediato que mira el Almería de reojo, consciente de las réplicas que va a generar un conflicto armado de enormes dimensiones."
La dependencia del club de Almería de los flujos de capital saudí es total. La visión 2030 de Arabia Saudí, que buscaba diversificar la economía, se ve alterada por la situación actual, obligando al país a replegar capitales y priorizar la inversión interna. Esto congela gastos externos en áreas no esenciales como el deporte, el cine y las infraestructuras.
El club, que ha estado buscando nuevos inversores, se enfrenta a un escenario poco propicio. Las obras de ampliación del estadio Mediterráneo, incluyendo la Fase 2 y la futura Academia del Almería, quedan sujetas a un contexto global volátil. La dirección del club espera un alto el fuego que permita a Arabia Saudí retomar su ritmo de inversión y asegurar el futuro de estos proyectos.




