El suceso se desencadenó en las primeras horas del 1 de abril, cuando una patrulla de la Policía Local de Mijas, realizando labores de vigilancia preventiva, detectó un vehículo circulando a gran velocidad. Tras detenerse el coche, un joven con capucha y guantes salió y se introdujo rápidamente en otro vehículo, lo que levantó las sospechas de los agentes.
Al acercarse los agentes para interrogarlo, el individuo, que ya era conocido por la policía por delitos de drogas, salió de nuevo del vehículo, sacó un arma de fuego y la apuntó directamente a uno de los oficiales. Ante la amenaza, el agente respondió desenfundando su arma reglamentaria, intensificando la ya tensa situación.
Durante el tenso enfrentamiento que siguió, el sospechoso arrojó la pistola al suelo antes de huir a pie. El arma, que fue incautada posteriormente por las autoridades, se encontró cargada, según fuentes.
Los agentes iniciaron una persecución y localizaron al sospechoso escondido entre unos arbustos, donde intentaba destruir un teléfono móvil que podría contener pruebas cruciales. A pesar de sus esfuerzos, los oficiales lograron reducirlo, ya que presuntamente se resistió al arresto e incluso agredió a los agentes. La Guardia Civil asumió posteriormente la investigación del caso.
El detenido se enfrenta ahora a cargos por agresión a un agente de la autoridad y posesión ilegal de arma de fuego, tras resistirse al arresto en una dramática persecución que tuvo lugar en la zona de La Cañada de Mijas.




