Durante varios días, las casetas de madera instaladas por el Ayuntamiento en la Plaza Alta de Algeciras se convierten en el epicentro de la actividad literaria. El evento, que celebra su 39ª edición, ofrece un espacio donde los libros son los protagonistas, atrayendo a visitantes de todas las edades.
Entre las propuestas más destacadas se encuentran las librerías especializadas en cómics, rol y juegos de mesa, que este año exhiben con prominencia el fenómeno K-Pop, muy popular entre la generación Alfa. Paralelamente, el Ateneo de Algeciras ha dispuesto un photocall con Don Quijote y Dulcinea del Toboso, creando un contraste entre la cultura clásica y las tendencias contemporáneas.
La literatura infantil también tiene un lugar central, con la presentación de obras como Malo de Harold Jiménez Cañizares, un cuento que aborda los prejuicios y las apariencias, inspirado en experiencias personales del autor. Además, se organizan cuentacuentos, como el de María Rivas con Una vez fui un árbol, que capturan la atención de los más pequeños.
“"Yo, los ahogaba."
Un aspecto que ha generado debate en la feria es la censura de libros. Un librero local ha expresado su preocupación por la retirada de obras de autores como Isabel Allende y Gabriel García Márquez en algunas escuelas de Estados Unidos, una situación que, según él, evoca épocas oscuras de la historia. Esta tendencia afecta a miles de títulos considerados "inapropiados" por corrientes ultraconservadoras.
La feria también ha contado con la presencia de figuras políticas como Pilar Pintor, segunda teniente de alcalde y delegada de Cultura y Patrimonio Histórico, y Rocío Arrabal del PSOE, quienes han recorrido las casetas en un ambiente de cortesía institucional. Además, se exhiben colecciones populares como Los Bridgerton y obras de artistas locales como Juan Moya, que ofrece postales de Algeciras, consolidando la feria como un punto de encuentro cultural diverso.




