La docuserie España de barrio, emitida en La 1, ha sido objeto de controversia debido a la narración de su episodio dedicado a Cádiz. La voz femenina del reportaje, que se percibía como una parodia del ceceo gaditano, ha provocado indignación entre los espectadores y la crítica especializada, quienes señalan que en Cádiz no se cecea y que la fonética del español en la región es tratada con naturalidad.
Las críticas se centran en la utilización de clichés andaluces, con expresiones forzadas que evocan un tono caricaturesco, alejado de la espontaneidad y el espíritu auténtico del barrio de La Viña. Se ha cuestionado la superficialidad del reportaje, que, según los detractores, se limita a encadenar tópicos sin profundizar en la realidad cultural y social de la zona.
“"Lo auténtico del reportaje eran las familias, la gente por la calle frente a ese tono narrativo de publirreportaje de flamenqueo y simpatía condescendiente."
Además de la polémica por el acento, el documental ha sido señalado por errores de documentación, como la afirmación de que los fritos gaditanos son una tempura japonesa, cuando históricamente la influencia ha sido la inversa. También se han detectado fallos geográficos, como la inclusión de imágenes del carnaval de Ciudad Rodrigo, en Salamanca, al referirse al Carnaval de Cádiz.
La falta de identificación de los responsables del programa, tanto de la narradora como de la producción, ha añadido más leña al fuego, calificando el documental como un “despropósito sin nombre”. Este episodio se emitió poco después de la reposición de otro programa, De tapas por España, que, a diferencia de este, sí mostró un mayor rigor en su aproximación a la gastronomía gaditana.




