Este nuevo centro, desarrollado en colaboración con la jiennense Novaindef y con la participación de firmas como la andaluza Meltio, se encuentra en fase de certificación. Su objetivo es iniciar la fabricación en el último trimestre del año, combinando tecnologías de impresión metálica con digitalización industrial de última generación. Esto permitirá producir y certificar componentes críticos en tiempo récord, mejorando hasta un 50% la capacidad de respuesta operativa de los sistemas militares en servicio.
Alejandro Page, director general de Santa Bárbara Sistemas, y Plácido Puentedura, director de la planta de Alcalá de Guadaíra, presentaron el proyecto a unas 500 personas, incluyendo profesionales, proveedores y representantes de la cadena de suministro. Durante el evento, también se destacaron los proyectos en curso y las nuevas capacidades de la fábrica para el mantenimiento, sostenimiento y actualización de vehículos blindados.
Desde 2021, las instalaciones cuentan con un Centro de Excelencia de Apoyo al Ciclo de Vida, que actualmente gestiona una cartera de programas significativa tanto para España como para varios ejércitos europeos. Para afrontar esta carga de trabajo, la compañía ha invertido 10 millones de euros en el último año para aumentar su capacidad y ha incrementado su plantilla en un 20%. Se prevé que esta inversión supere los 25 millones de euros acumulados en los próximos tres ejercicios.
La fábrica, que emplea a unos 300 trabajadores, dispone de 25 hectáreas de superficie productiva y 170 hectáreas en su pista de pruebas integrada, única en el sector en Europa. Esta infraestructura, junto con la reciente inversión en digitalización y modernización de equipos, permite al complejo alcanzar una capacidad de entrega de 100 unidades anuales.
Entre los proyectos nacionales, la planta de GDELS se encarga del sostenimiento de los carros de combate Leopard, cuya primera unidad en su versión 2E será entregada al Ministerio de Defensa español la próxima semana. También se espera la posible adjudicación de la actualización de estos vehículos a lo largo de 2026. Otros ejes de actividad incluyen la modernización de los vehículos Pizarro, con un contrato de 176 millones de euros, y los anfibios Piranha III.
Alcalá de Guadaíra es también el centro de integración y pruebas finales del VCR 8x8 ‘Dragón’, el plan de modernización terrestre más importante del Ejército español, valorado en más de 2.000 millones de euros para un lote de 348 unidades. Este programa se desarrolla dentro del consorcio Tess Defence, liderado por Indra y con la participación de Sapa Plasencia y EM&E.
A nivel internacional, la planta es responsable del mantenimiento de 84 vehículos blindados Hunter para el Ejército de Letonia, en un contrato de 225 millones de euros con vigencia hasta 2037. Este acuerdo incluye ingeniería, suministro de repuestos, formación especializada y soluciones móviles de apoyo operativo. Además, participa en la integración de sistemas y cableado de 42 vehículos de este modelo para el mismo cliente, dentro de un programa global de 387 millones de euros.
En el ámbito de la artillería, Alcalá de Guadaíra ha sido clave en el desarrollo del obús autopropulsado de cadenas Némesis. Este vehículo, basado en la plataforma Ascod y con tecnología íntegramente europea, es el primero del mundo que puede operarse de forma remota. Su diseño, desarrollo parcial, ensamblaje y pruebas finales se realizaron en las instalaciones sevillanas.




