La situación es común: se anuncian entradas para un concierto o evento, y la venta se abre en un día laborable. Muchos empleados recurren a la cola virtual desde sus puestos de trabajo, una acción que, aunque parezca inofensiva, puede tener serias repercusiones legales. Juanma Lorente, conocido por su divulgación en redes sociales, subraya que esta conducta es una transgresión de la buena fe contractual.
“"Si tú estás entrando en la cola virtual, esperando a ver cuándo te toca, y cuando te toca entras como un poseso para comprar, durante ese tiempo no estás trabajando."
El experto explica que el problema radica en el uso del tiempo y los recursos de la empresa para fines personales. No se trata solo de la falta de productividad durante esos minutos u horas, sino del abuso de confianza y la utilización de herramientas corporativas para ocio. Este comportamiento se enmarca en lo que legalmente se denomina transgresión de la buena fe contractual o abuso de confianza.
El riesgo no se limita a ser sorprendido en el acto. Lorente advierte que los empleadores pueden revisar el historial de navegación de los equipos de la empresa. Si se detecta que un empleado ha dedicado tiempo a la compra de entradas, esta evidencia puede ser irrefutable. Un despido disciplinario por esta causa implica la pérdida del derecho a indemnización, lo que podría significar la pérdida del empleo y la antigüedad acumulada.
Ante esta realidad, el abogado aconseja separar claramente el ocio de la jornada laboral. Para evitar riesgos, recomienda usar dispositivos personales y datos propios, realizar estas gestiones durante los descansos (café o comida) y, si la cola virtual es muy larga, considerar pedir ayuda a un familiar o amigo. Es crucial recordar que, aunque se borre el historial de navegación, muchos sistemas empresariales mantienen registros de tráfico que no son accesibles para el empleado.




