Los datos definitivos sobre el turismo en la Semana Santa de Málaga han desmentido las previsiones pesimistas que circularon semanas antes. Contrario a las advertencias de una Semana Santa “definitivamente perdida” para el turismo, la provincia no solo mantuvo sus visitantes, sino que incrementó la ocupación hotelera entre el 27 de marzo y el 6 de abril.
Según la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (AEHCOS), la ocupación media fue del 82,85%. Durante los días clave, del Jueves Santo al Domingo de Resurrección, la cifra ascendió al 85,26%, dos puntos más que el año anterior. Estas cifras son las segundas mejores del último lustro, solo superadas por las de 2023, cuando la ausencia de restricciones por la pandemia y el buen tiempo impulsaron la ocupación al 84,23%.
“"Los datos de ocupación de esta Semana Santa confirman que la climatología ha ayudado a los resultados."
La patronal atribuye la superación de las previsiones iniciales, que anticipaban una caída del 26% y una ocupación del 73,47%, al turismo internacional y, especialmente, al buen tiempo. Las temperaturas diurnas rondaron los 22 grados y la ausencia de lluvias fueron factores clave para las reservas de última hora. Los destinos con mayor ocupación fueron Benalmádena (90,30%), Costa Oriental – Axarquía (86,67%), Torremolinos (85,85%), Mijas (84,90%) y Málaga – Rincón de la Victoria (84,51%). El turismo internacional representó el 77,95% de los visitantes.
Además, los datos de empleo también fueron positivos, con un aumento de 14.307 afiliados a la Seguridad Social en la provincia y una reducción de 1.863 personas en desempleo respecto a febrero. La Confederación de Empresarios de Málaga vincula estos resultados al “impacto favorable de la Semana Santa”, a pesar de los inconvenientes generados por la interrupción del servicio de AVE directo a Madrid debido a obras en Álora.
Estas cifras contrastan con el alarmismo inicial de algunos cargos públicos, como el responsable de Turismo en Andalucía, Arturo Bernal, y la consejera de Economía y Hacienda, Carolina España, quienes habían expresado preocupación por el impacto del corte del AVE. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, había sido más cauto, anticipando un impacto “mínimo”.




