La llegada de las tropas de la Legión al puerto de Málaga en 2026 se recordará por varios acontecimientos significativos. Tras la consolidación del muelle número dos para este acto, el primer detalle relevante fue la notable presencia marítima que acompañó al buque transportador.
A diferencia de años anteriores, donde la presencia de embarcaciones menores era escasa, este Jueves Santo una considerable flotilla escoltó a los legionarios desde la bocana del puerto hasta el Palmeral de las Sorpresas. Decenas de embarcaciones, incluyendo una patrullera de la Guardia Civil y las tradicionales golondrinas turísticas, formaron un variado grupo de yates, veleros y barcas a remo.
Otra curiosidad de la jornada fue la decoración del ferry Rusadir de Baleària, que cubre la ruta entre Málaga y Melilla. Este barco chipriota, que desde 2024 se engalana para la Virgen del Carmen, adornó su proa para dar la bienvenida a las tropas legionarias.
El buque de la Armada española Galicia L-51 fue el protagonista principal, realizando su primer desembarco legionario en Málaga. Este navío, habitual en las aguas malagueñas, continuó una tradición que se inició en abril de 1950, cuando la Armada asumió el transporte de las tropas del tercio.
A pesar de que el evento transcurrió con normalidad, la elección del Galicia reavivó una cuestión recurrente: su gran altura dificulta la visibilidad de los legionarios. A diferencia de buques anteriores como El Camino Español (2010), el Contramaestre Casado o el Furor, con cubiertas más bajas, los legionarios a bordo del Galicia en 2026 se vieron a una altura considerable.




