Las obras de la segunda fase de integración ferroviaria en Almería revelan un elemento singular: una gran figura del Indalo que marcará la emergencia de los trenes desde el cajón subterráneo hacia la playa de vías de la nueva estación. Este distintivo, impulsado por la comisión técnica mixta, busca diferenciar la infraestructura almeriense de otros soterramientos urbanos.
La iniciativa, un “antojo” de la comisión técnica mixta que incluye a Adif Alta Velocidad, la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda y el consistorio de la capital, subraya la identidad local del proyecto. Aunque la figura no será visible desde el interior de los trenes, su presencia será notoria desde el paso peatonal elevado y los edificios cercanos, así como mediante el uso de drones.
Un símbolo del Neolítico para recibir a los trenes del siglo XXI.
El Indalo, descubierto en la Cueva de los Letreros y convertido en un icono provincial, presidirá la rampa de salida del túnel de soterramiento a la altura del parque Gloria Fuertes. Esta infraestructura, largamente esperada, eliminará las barreras ferroviarias que dividen la ciudad, conectando barrios como El Puche, Los Molinos, El Tagarete, La Goleta y Ciudad Jardín.
El proyecto contempla la creación de un gran bulevar con zonas ajardinadas, áreas de juego infantil y carriles bici sobre los terrenos liberados. El túnel de 1,9 kilómetros para la alta velocidad ya está completado, a falta de la instalación de las vías, un avance que el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, destacó recientemente. La inversión total en esta nueva infraestructura ferroviaria supera los 187 millones de euros.




